La ministra de Derechos Humanos y Justicia Pamela Caletti, en dialogo con PrimeroSalta justifica su presencia en la marcha #NiUnaMenos y dispara contra quienes convirtieron la convocatoria en una cuestión política. Relata la situación actual de la niña  con discapacidad de la comunidad  Wichi, a quien se le interrumpió el embarazo seis meses después, el mismo producto de una violación. Cuenta que por ahora sus esfuerzos se centran en recuperar la alegría de la niña.

Al ser consultada el cómo se entiende su presencia en una marcha donde la gran mayoría de las presentes mostraban mensajes en carteles que apuntaban contra su ministerio, apeló al origen de la misma diciendo que  “surge como una iniciativa de la comunidad. Convertirla en una cuestión política, no lo comparto ni lo voy a avalar”.

A diferencia de la última marcha del año pasado, la ministra se mantuvo presente hasta casi el final de la misma, entre sonrisas y escuchando las alocuciones que mencionaban a un gobierno ausente se aguanto las criticas de manera elegante. Resulta que en 2015 ella tanto como su antecesora Marianela Cansino se hicieron presentes en la marcha #NiUnaMenos por pocos minutos, pues las criticas de muchos sectores políticos obligaron su retiro del lugar.

“Como mujer y funcionaria quiero que no haya ni una menos. Por eso mi equipo trabaja en ese sentido”, agrega. Sobre si se trabaja lo suficiente, desde su área de responsabilidades, consideró que jamás se trabaja lo suficiente ni alcanza lo realizado: “Ojala pudiera solucionarlo de la noche a la mañana. Trabajamos a brazo partido y tenemos muchísimas cosas por hacer”.

No pierde oportunidad para resaltar aquello que considera como logro desde su función ministerial y desde la provincia: “nosotros declaramos la emergencia social en materia de género hace dos años atrás. Si hacemos un antes y un después es otro el panorama, pero no es suficiente. Por eso ahora estamos marchando pidiendo Ni Una Menos.

Para la ministra la marcha de Ni Una Menos, debiera ser una expresión de las ONG, la sociedad y del gobierno. Y no una marcha contra una persona, un gobierno o contra un determinado sector. Por ende subraya como injusto que se apropien de la voz del pueblo en la convocatoria.

En la movilización uno de los mayores ejemplos que se expusieron sobre abandono por parte del Estado para con el género fue el caso de la niña de 12 años de la comunidad Wichi, quien vive hace meses un infierno. Se sabe que le interrumpieron un embarazo de 6 meses, embarazo producto de una violación por parte de ocho personas, las que quedaron en libertad al poco tiempo de sucedido el caso y hoy por la presión mediática y social se busca nuevamente el arresto.

Sobre el tema comenzó acentuando que “lo que hay que destacar es que hoy la nena se encuentra bien y que desde el ministerio se la estuvo asistiendo”. Asistencia que llegó tras conocerse la situación a través de un diputado de la zona, hace una semana atrás.

El propio Diputado provincial Mario Ángel, presidente de la Comisión de DDHH de la Cámara Baja, reconoció a PrimeroSalta que existió en este caso un serio abandono  y mal actuar por parte de las autoridades provinciales. La senadora provincial Silvina Avilés hizo lo mismo, dio cuenta sobre los procedimientos y la falta de transparencia en los protocolos implementados. Y desde la bancada del Partido Obrero en senado y Diputados se busca la renuncia de la Ministra en cuestión.

Para amenizar el contexto sin titubear declaró cuáles son sus prioridades como ministerio: “Estamos enfocados en que la nena vuelva a recuperar su alegría y que vuelva a recuperar su vida normal”.

Para Caletti “sin duda van a haber muchas reflexiones e investigaciones”. Confirma que tomaron conocimiento del caso cuando el embarazo tenía 6 meses. Ante esto se buscará encontrar responsabilidades a corto plazo.

En toda la marcha, bajo ningún punto de vista, se mostró “tocada” por las alocuciones de las integrantes de organizaciones que participaron el viernes pasado de la convocatoria. De las cuales la gran mayoría apuntaban y disparaban contra la falta de políticas públicas que garanticen la consigna “Ni Una Menos”.

 

Fuente: Primero Salta