Transcurrió el primer mes de gestión de la Intendenta Bettina Romero y no se logra visualizar un horizonte positivo. Se percibe y nota una intendencia unipersonal, con funcionarios ausentes, escándalos, renuncia, despidos y una crisis económica que pone en riesgo la gobernabilidad.

Bettina Romero comenzó su gestión topándose con  “cuentas desequilibradas” del municipio. Donde del total del presupuesto el 85 por cientos se destina al pago de sueldos del personal, dejándole solamente un 15 por cientos  para el pago de proveedores; el millonario contrato que mantiene con Agrotecnica Fueguina; obra pública y servicios varios.

En su momento, diplomáticamente, se mostró descontenta con la decisión de Gustavo Sáenz por el pase a planta de aproximadamente 600 trabajadores a planta permanente anterior a concretar su mandato.

Mientras parece que las opciones que encontraron para equilibrar las cuentas es cortando el hilo por lo más delgado: crece  el número de desempleados del municipio, “no son despidos” aseveraba Bettina Romero en los medios de comunicación, no se renovaron contratos y se dejó afuera de juego a quienes tenían Agrupamientos Políticos. También exigió a los ediles un aumento del 45 por cientos en los tributos municipales, decisión que el cuerpo legislativo municipal, salvo dos, aprobaron sin dudar.  

A esta crisis económica se sumó el desfinanciamiento de la Cooperadora Asistencial, donde se redujo significativamente el ingreso económico para el trabajo social que desarrolla el municipio. Decenas de programas quedaron suspendidos hasta nuevo aviso. Añadiendo el conflicto laboral que  afecta a más de 150 trabajadores de esa institución.

Hoy se debe a proveedores de leche, la Panadería Social no abona sueldos a sus empleados y las áreas de deportes no contaran con instrumentos, hasta donde se dio a conocer.

Salió con firmeza a pedir que el gobierno provincial resuelva y reponga ese financiamiento. No obtuvo una respuesta que le sirviera por parte del ejecutivo provincial, quienes no dudaron en salir al cruce a sus manifestaciones y críticas a la decisión tomada por su ex compañero de fórmula electoral.

Esto desnudo una importante ruptura política Sáenz. Están quienes, en OFF de Record, plantean que la división tomó fuerza días después de salir triunfantes en los comicios.

Por otra parte se dio a conocer que crecen los conflictos con gremios. De los 9 sindicatos existentes 5 salieron a exigir públicamente que los reciban, amenazando que si no obtienen una respuesta hasta el viernes comenzaran con medidas de fuerza. Sostienen que son ignorados y los funcionarios están ausentes de la gestión.

Para encontrar soluciones se necesitan aliados y un equipo eficiente. La ausencia y silencio de sus flamantes funcionarios asumidos hace un mes desacreditan y pone en riesgo el futuro de la gestión.

Pareciera ser que la jefa comunal no cuenta con personas físicas que le sumen, ayuden mitigando la presión pública y política. Es el caso de funcionarios de áreas sensibles como Santiago Lynch (Desarrollo Social) o Aroldo Tonini (Ambiente) no son fáciles de encontrar para la prensa. En el caso de Racedo Aragon  (Coordinador de Planificación y Gestión) ni siquiera se lo vio acompañando a la intendenta en las pocas presentaciones  propuestas para este mes de enero.

Lo que sorprende es saber que son figuras que vienen de la actividad pública, fueron funcionarios e incluso nacieron en el gobierno del padre Romero. Aunque se podría especular que no son estas figuras las que Bettina Romero habría elegido, más bien estarían respondiendo a acuerdos políticos y familiares.

Sin dejar de mencionar los trascendidos de la renuncia del Secretario de Hacienda, Emilio Savoy, quien por  “razones personales decidió apartarse del cargo que reasumió luego de su incorporación con la gestión de Sáenz en la ciudad”.

Evidentemente fue un inicio de  gestión como pocas veces se vio. Complejo, con crisis, escándalos y funcionarios ausentes. La opinión pública se hace eco y se expresa en las redes sociales. A la espera que todo se encamine.