En diálogo con FM Profesional, el pediatra Gonzalo Lamanna explicó cómo se manifiesta el agotamiento por calor en niños y bebés, cuáles son los síntomas que marcan un golpe de calor grave y qué medidas deben tomarse de inmediato para evitar complicaciones neurológicas y renales.

El aumento de las temperaturas vuelve a encender las alertas en el sistema de salud. El pediatra Gonzalo Lamanna, consultado por FM Profesional, advirtió que los niños y los adultos mayores de 65 años son los grupos más vulnerables a sufrir agotamiento por calor y golpes de calor durante las jornadas de intenso calor.

Lamanna detalló que los primeros síntomas suelen ser visibles: “Al chico lo vamos a ver con sudoración excesiva, la piel pálida y fresca, sensación de calor agobiante, mucha sed, boca seca o calambres musculares”. El profesional agregó que también pueden aparecer cansancio extremo, debilidad, dolor abdominal, vómitos o cefalea.

n los bebés y niños más pequeños, los signos pueden presentarse como irritabilidad persistente: “Cuando la mamá lo quiere calmar en brazos y no se calma”, además de piel irritada y húmeda en cuello, pecho, axilas y zona del pañal.

Lamanna explicó que estos cuadros corresponden al agotamiento por calor, una etapa en la que todavía se puede intervenir rápidamente para evitar que avance hacia el golpe de calor, una situación mucho más grave. “Ahí ya la temperatura se dispara y el cuerpo no puede regularla. La piel pasa a estar roja, caliente y seca; el chico respira agitado, tiene la frecuencia cardíaca acelerada y puede estar mareado o desorientado”, señaló. En casos severos, pueden producirse convulsiones.

Consultado sobre los escalofríos, aclaró que pueden presentarse, aunque generalmente están más asociados a cuadros infecciosos que al golpe de calor.

 

Cómo actuar ante un caso sospechoso

El pediatra recomendó retirar al niño del sol o de cualquier fuente de calor y llevarlo a un ambiente fresco o ventilado. “Se pueden poner paños fríos en el cuello, las axilas y la ingle, mojar la ropa y ofrecer sí o sí agua fresca”, explicó. También pueden utilizarse bebidas deportivas, siempre que no tengan cafeína ni alcohol, aunque insistió en que “el agua potable es la que realmente hidrata al chico”.

 

Además, desmintió el mito del vaso con agua en la cabeza: “No sirve. El cráneo protege al cerebro, entonces no logramos enfriar nada ahí. El cuerpo regula la temperatura por las zonas donde pasan las arterias principales”.

 

Riesgos y consultas médicas

Lamanna advirtió que el golpe de calor puede causar complicaciones neurológicas y renales si la deshidratación se agrava, por lo que la consulta médica debe ser inmediata. Confirmó que en los últimos días ingresaron niños con estos cuadros en urgencias, dentro de lo esperado para esta época del año, y reiteró que la detección precoz es clave para evitar desenlaces graves.