El nuevo rector, Miguel Nina, apuntó contra su antecesor  Daniel Hoyos por la crítica situación financiera que se heredó en la casa de altos estudios. A través de las redes sociales hizo un extenso descargo.

Miguel Nina, rector de la Universidad Nacional de Salta, publicó un extenso comunicado sobre la situación en la que se encuentra la institución y cuestionó fuertemente la gestión de su antecesor, Daniel Hoyos.

El posteo completo 

Han pasado casi seis meses desde que la comunidad universitaria eligió un nuevo rumbo para la Universidad Nacional de Salta. Fue una decisión clara y democrática. Sin embargo, desde entonces, sectores que perdieron la conducción después de tres años de una gestión marcada por irregularidades administrativas, convenios caídos, balances sin rendir y decisiones que hoy comprometen a la institución, han optado por la mentira permanente como modo de intervención pública.

No es casual: quienes administraron mal la UNSa prefieren instalar sospechas antes que hacerse cargo de su propio legado, un legado que hoy se expresa con números, documentos y auditorías en curso.

Una situación financiera heredada que no se puede ocultar

Desde qué asumimos encontramos un déficit proyectado de $3.085 millones para 2025, producto principalmente de la mala administración local de la UNSa. ¿Por qué se perdió ese financiamiento? Además de algunas decisiones del gobierno nacional porque la gestión anterior dejó caer tres convenios fundamentales, sin los cuales la Universidad quedó obligada a afrontar con fondos propios gastos que deberían haber sido cubiertos por Nación. Esos convenios incluían:

La carrera de J. V. González,

El programa en San Antonio de los Cobres,

Dos años de Medicina,

todos ellos esenciales para el desarrollo académico y territorial de la UNSa.

La caída de esos convenios generó un daño patrimonial concreto y puso en jaque la previsión presupuestaria no solo de 2025, sino también de 2026, agravando un déficit que ya venía sin control.

A esto se suma que desviaron fondos de un contrato institucional destinado al pago de sueldos para Fundaltes, intentando esquivar la normativa vigente. Esta maniobra está siendo investigada por auditorías internas, y sus resultados serán fundamentales para determinar responsabilidades.

 

También nos encontramos con que la gestión anterior rescindió el contrato de la obra de Ingeniería Electromecánica, una decisión que deja en duda la posibilidad real de que la UNSa pueda asumir ese financiamiento sin comprometer otras áreas esenciales.

 

Otro hecho grave es que dejaron caer el convenio de mejora del personal nodocente, hoy en trámite de recuperación. La negligencia administrativa afectó tanto el patrimonio de la Universidad como la calidad de los servicios que presta.

Mientras tanto, en la Secretaría de Extensión quedaron fondos sin rendir por más de $74 millones, que, si no se regularizan, deberán devolverse, perjudicando nuevamente al presupuesto institucional.

En lo que respecta al funcionamiento financiero cotidiano, la gestión anterior incluso falló en la principal licitación que tiene cualquier universidad: el contrato bancario para el pago de sueldos. La licitación con Banco Patagonia fue realizada de manera incorrecta, y así lo confirmaron tanto la Oficina Nacional de Contrataciones como la Tesorería General de la Nación. Afortunadamente, logramos superar esa situación, pero las consecuencias administrativas todavía están documentadas y disponibles.

También encontramos que Nación adeudaba fondos del año 2024 que jamás fueron reclamados por la administración anterior. Esos fondos ingresaron recién ahora, gracias a las gestiones actuales.

 

Finalmente, algo que la comunidad debe saber:

 

No realizaron una sola presentación formal, pese al pedido del Consejo Superior, para avanzar en el financiamiento de las nuevas facultades, aún cuando en 2022 existían oportunidades de financiamiento abiertas.

 

Perdieron tiempo valioso y, con ello, oportunidades estratégicas.

 

Irregularidades en contrataciones y uso discrecional de fondos.

 

Las auditorías también revelaron que se pagaron montos elevados a través de Fundaltes para contratos que no tienen informes entregados. Uno de los casos más notorios es el de la página web de la UNSa, cuyo informe nunca fue presentado, tal como certificó el área técnica correspondiente.

 

A esto se suma que la administración anterior trabó concursos docentes y nodocentes con el objetivo de maquillar el cierre del presupuesto 2024, que igualmente terminó con un déficit de más de $1.7 millones, monto que escaló hasta los 3.085 millones actuales y que proyecta un 2026 aún más complejo.

 

Todo esto se desarrolló bajo un modo de conducción que merece ser dicho con claridad:

 

casi toda la gestión anterior se hizo sin presupuesto aprobado, manejando la Universidad con discrecionalidad y sin mecanismos básicos de transparencia.

 

Las falsedades recientes y el método de la oposición

 

En las últimas semanas se sucedieron tres ejemplos claros.

 

Primero, la acusación sobre becas de un doctorado en la Facultad de Ciencias Económicas. Se afirmó que había irregularidades, cuando en realidad las autoridades vinculadas ya habíamos presentado su renuncia con anterioridad y la inscripción total estaba pagada antes de que la resolución se publicara en el Boletín Oficial. No había caso; no había hecho; no había irregularidad. Solo una operación mediática.

 

Segundo, se difundió que las becas del comedor habían sido reducidas. Otra falsedad. La realidad es exactamente la contraria: hoy el merendero universitario está abierto todos los días, cuando antes funcionaba solo tres veces por semana, y la cantidad de beneficios otorgados en el comedor creció, no disminuyó.

 

Tercero, en las últimas horas, un artículo volvió a cuestionar al CIUNSa con el argumento de que el Plan Estratégico de Investigación se elaboró “sin apertura”. Esa acusación desconoce, o elige ignorar, cómo funciona la Universidad.

 

El Plan Estratégico no lo define una persona ni un grupo cerrado. Se construye, como marca la normativa y la práctica institucional, en tres instancias sucesivas:

 

Las Facultades, a través de sus Secretarías de Investigación, donde se discuten lineamientos y prioridades según cada disciplina.

El Consejo Directivo del CIUNSa, que aporta la mirada técnica, evalúa y ordena el documento.

El Consejo Superior, donde se expresa la conducción política de todas las unidades académicas y de la Universidad en su conjunto.

Es decir: participan las áreas técnicas, participan las Facultades, participa el órgano máximo de gobierno de la UNSa. ¿Dónde estaría entonces la falta de apertura? ¿En no haber consultado a quienes creen que la Universidad debe girar alrededor de sus intereses personales? ¿En no haber pedido autorización individual a quienes se arrogan representatividades que no tienen?

 

Es un patrón: instalar mentira para ocultar su propia herencia.

 

¿Por qué aún no denunciamos formalmente?

 

Muchos preguntan por qué no hemos presentado aún acciones en la Justicia. La respuesta es sencilla: porque actuamos sobre documentación final, no sobre rumores.

 

Las auditorías en Fundaltes, Extensión y otras áreas críticas están en curso y avanzan con seriedad. Cuando tengamos todos los informes finales, vamos a proceder como corresponde.

 

Nosotros elegimos otra cosa

 

Mientras otros eligen la difamación, nosotros preferimos elegir la gestión. Y los resultados comienzan a verse:

 

Portal de Transparencia en funcionamiento, con acceso público a documentación, informes y situación financiera.

Ampliación del merendero y de las becas para estudiantes.

Reordenamiento académico y de concursos, antes paralizados.

Vinculación institucional recuperada, con convenios reactivados y actividades permanentes.

No hablamos: hacemos.

 

A modo de cierre, la UNSa merece una discusión seria. No podemos permitir que la agenda institucional quede rehén de quienes gobernaron mal, perdieron y hoy intentan ocultarlo con ruido.

 

La comunidad universitaria eligió gestión, transparencia y responsabilidad.

 

Y esa elección es la que estamos honrando cada día con una gestión que resuelve.