María Eugenia dialogó en “Primero Salta” (FM Capital) , luego de meses sin poder relatar aquello que le tocó vivir. Tomó valor y decidió alertar a la comunidad sobre su experiencia con el edil y autoridad del concejo deliberante capitalino Ángel Causarano. A quién denunció en una comisaria pero hasta la fecha no se avanzó.

Dicen que el Concejo Deliberante es la caja de resonancia de los problemas de la comunidad, pero todo indica que al parecer el concejal “está cansado y molesto que la gente le pida ayuda”.

Como suele ser una mala costumbre, quienes incursionan en la vida política endulzan con engaños y promesas  de un futuro mejor para quienes se dispongan a trabajar para ellos. Éste es uno de esos tantos relatos.

 Maria vive en la zona sudeste, tiene hijos y convive con una delicada condición de salud. En 2019 trabajó en la campaña que lo llevó a ser electo a Causarano, junto a Sáenz y la actual intendenta Bettina Romero.  

Contó que cuando ellos trabajaron en campaña, el ahora Concejal, les dijo que podían llamarlo ante cualquier necesidad, es por eso que la mujer levantó el teléfono para pedirle ayuda por un tema puntual. "Ese día lo necesitaba y lo llamé. Me dijo que vaya el 24 de noviembre (2020) a verlo al Concejo Deliberante”. La desesperación por darle de comer a sus hijos y la realidad que presentó la pandemia la llevó a acudir al edil.

"Llegué el día pautado al Concejo, fui hasta a su oficina, y cuando salió, fue tan despectivo que ahora me acuerdo y se me hace un nudo en la panza. Le dije que solamente necesitaba una mano, y a los gritos me dijo que estaba cansado que la gente le pida ayuda, que tiene fila interminable en CoFrutHoS de personas que van a molestralo. Me preguntó qué necesitaba y me dijo que espere afuera", relató.

En el relato Causarano solo atinó a “tirarle un bolsón de mercadería” y cerró la puerta: "Cuando cerró la puerta me puse muy mal, me largué a llorar y temblaba. Fui al baño, volví y cuando salió le dije que no era forma de tratar a las personas y menos a una mujer. Me saqué el barbijo llorando y le dije que no se olvide de mi cara", contó Eugenia con la voz entrecortada.

 "Ahora tengo miedo por mi seguridad. Junté mucho valor, mucha fuerza para contarlo. No es una persona digna de ocupar su lugar, y estoy segura que como a mí, le debe haber pasado a muchas personas más, por eso yo le pido a la gente que hable y no tenga miedo", agregó para finalizar.