Cuando el orden de prioridades de una institución, que se supone se encuentra al servicio de la comunidad, da a entender que su trabajo se encuentra concentrado en lo proselitista y no en lo que determina la Ley que faculta su existencia, demuestra su mayor perversidad. Varios casos de extrema necesidad no atendidas, tras el fuerte temporal en la Capital, demuestran la falta de responsabilidad.
Luego del temporal que azotó gran parte de la provincia, con granizo, lluvia e imponentes vientos decenas de familias sufrieron consecuencias.Hoy las familias se encuentran realizando colectas de ropa, mercadería no perecedera, colchones y materiales para rehacer sus hogares.
En las últimas horas trascendió en las redes sociales y grupos de WhatsApp el reclamo y pedido urgente de ayuda para varias familias de distintos barrios de la ciudad. Uno de ellos se encuentra en zona del barrio 20 de Junio, donde lamentablemente más de 20 familias, de muy escasos recursos, padecieron pérdidas totales de techos, derrumbe de paredes de su hogar e inundación. Provocando el daño en sus bienes de mayor necesidad como colchones, muebles, mercadería, etc.

Ante tamaña situación socorrieron al llamado de auxilio de la comunidad, primeramente, a los organismos públicos (que en teoría deberían asistir inmediatamente). Al concurrir y solicitar ayuda en la Cooperadora de la Municipalidad de Salta, relata una de las damnificadas, les aseguraron que los asistirían. Pero no fue así, tan solo se acercaron con inspectores, acudieron a una de las 20 familias y se retiraron.

Al insistir con el pedido de socorro para el resto, tan solo escucharon de los empleados de la institución que no cuentan con personal, ya que se encuentran afectados al acto eleccionario.
Ahora bien, candidato/as de diferente partidos fueron visto recorrer decenas de barrios, en caravanas bien invertidas económicamente, o aún peor, caminaban funcionarios provinciales y municipales mostrando interés en los problemas de la comunidad, pero ante la arremetida que propinó el temporal ninguna/o se volvió a acercar, simplemente porque el tiempo de campaña finalizó.
Mientras hoy a candidato/as y funcionarios les preocupa su destino político partidario, existen decenas de familias que hoy no tienen un hogar para que duerman sus hijos y mucho menos para alimentarlos.