Desde la Fundación Sol de Mamá señalaron que la canasta de crianza permite visibilizar el problema, pero aún falta avanzar en cómo se reparte ese costo.
En un contexto económico complejo, el costo de criar a un hijo en Argentina continúa en aumento y ya puede superar los $400.000 o incluso los $600.000 mensuales, según la edad. Así lo explicó Lolo Doric, presidenta de la Fundación Sol de Mamá, en diálogo con Profesional.
La referente destacó la importancia de la canasta de crianza elaborada por el INDEC, una herramienta que permite medir de manera integral cuánto cuesta sostener a un niño o niña mes a mes.
“Esta canasta no solo mide alimentos, ropa o transporte, sino también algo clave como el costo del cuidado, es decir, el tiempo que le dedica una persona adulta”, explicó Doric.
La dirigente recordó que esta medición comenzó a implementarse en 2023 en un contexto de creciente visibilización de las desigualdades en las tareas de cuidado, especialmente en elación al rol de las mujeres.
En ese sentido, indicó que la canasta surgió también como respuesta a una demanda social y judicial vinculada a las cuotas alimentarias, que históricamente carecieron de criterios claros de actualización.
“Los montos eran insuficientes, había demoras y no había una referencia concreta para ajustarlos por inflación. Eso afectaba directamente a las infancias”, señaló.
Doric remarcó que, en muchos casos, el peso de la crianza recae sobre familias monomarentales, donde las madres enfrentan dificultades para garantizar el cumplimiento de las cuotas alimentarias.
“Sabemos cuánto cuesta criar un hijo, lo que todavía no resolvimos es cómo se distribuye ese costo”, afirmó.
En provincias como Salta, donde los ingresos suelen estar por debajo del promedio nacional y el empleo informal es elevado, la situación se agrava, ya que el peso económico y del cuidado recae principalmente en las familias y, en particular, en quienes cumplen tareas de cuidado.
Finalmente, desde la Fundación Sol de Mamá destacaron que la canasta de crianza permitió poner en números una realidad concreta, pero insistieron en que el desafío pendiente es avanzar en un debate más amplio sobre la distribución de esos costos en la sociedad.