Mientras muchas personas postean en las redes sociales felicitaciones, un grupo no menor busca reivindicar este día como una jornada para reflexionar sobre el autentico lugar que ocupa el género en nuestra sociedad. Se vuelve indispensable analizar el contexto salteño.
Lo lamentable surge al ver que muchos de los responsables de dirigir el destino de la provincia (funcionarios, legisladores, medios de comunicación, etc.) se suman con tarjetones, que servirían para otras fechas y no ésta. Sin dejar de mencionar a aquello/as funcionario/as que colaboran para retroceder en la lucha de millones de mujeres.
En Salta los casos de femicidio no cesan, pese a los efímeros intentos de políticas del Gobierno provincial. Ahora el trabajo del estado se puntualiza en la asistencia y con campañas mediaticas se cree resolver este serio problema cultural, que ubica a la provincia a nivel nacional como una de las que más femicidios tiene en su historia.
El 2014 cerró con 21 casos de femicidio, mientras en 2015 la cifra asciende. Ante esto, la respuesta no se hace escuchar y mucho menos se ven cambios ante la emergencia decretada desde el ejecutivo provincial.
La mujer en la sociedad salteña es sometida, ninguneada y no reconocida. Cabe recordar, a modo ejemplo, lo que sucede con una mujer que logró con su lucha que en Salta exista un cupo de choferes mujeres de colectivos públicos. Ante esto los gremios y empresas no aceptan y repudian la sentencia de una Corte Suprema de Justicia. Pasaron dos años y Mirta Sisneros, la luchadora, no consigue ingresar a trabajar a ninguna empresa de transporte, por miedo a que busque profundizar los derechos de sus pares para igualar condiciones laborales. Ella denunció que existe una marcada diferencia entre la prueba de ingreso que se realizan a un hombre y a una mujer.
Sobran los ejemplos para justificar el titulo de este artículo. Basta con preguntarse hasta cuando Salta seguirá siendo una sociedad donde prevalece el machismo. A tal punto que creen superada la lucha por los derechos e igualdad de las mujeres que las saludan felicitándolas.
Un incendio que dejó mucho más que solo victimas
Un 8 de marzo de 1857, un grupo de obreras textiles salió a las calles de Nueva York para protestar por las condiciones paupérrimas en las que trabajaban.
Un 5 de marzo de 1908, Nueva York fue escenario de nuevo de una huelga polémica. Un grupo de mujeres reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas, un tiempo para poder dar el pecho a sus hijos y en contra del trabajo infantil.
Se trataba de unas 40 mil costureras industriales que se declararon en huelga. Durante la misma, 129 trabajadoras murieron quemadas en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga, en un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la misma.
En 1910, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras celebrada en Copenhague (Dinamarca) más de 100 mujeres aprobaron declarar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Fuente: PrimeroSalta