En los últimos días trascendió que en el municipio de Cerrillos el Intendente Rubén Corimayo lleva tres meses sin abonar los sueldos a sus trabajadores. Sin explicación alguna y con la ausencia de su persona en la intendencia, los empleados aumentan su malestar por la situación.

 

El malestar se desató  cuando el funcionario decidió invertir alrededor de 60 mil pesos en el festejo del día del niño y realizar otros eventos mientras sus empleados no perciben  ingresos. Pero esto no queda aquí, aseguran que buscaría abonar un mes de sueldo de lo adeudado con cheques a cuarenta y cinco días.

Fuentes cuentan que no sería la primera vez que esto sucede. Cuando Corimayo debió abandonar el cargo de intendente por perder los comicios decidió dejar a muchos trabajadores sin su fuente laboral y a otros sin el pago de haberes por varios meses, buscando complicar al sucesor. En esta oportunidad todo indica que va por el mismo camino.

Versiones dan cuenta del déficit económico por el que transita el municipio, a tal punto que no logra saldar las deudas con proveedores ni trabajadores del municipio.