El último Congreso de la Juventud Peronista que se llevó a cabo el sábado pasado dejó entrever varios aspectos interesantes a analizar y exponer.

En el evento sobraban las ganas, ansiedad y énfasis en participar. Tres centenares de jóvenes potencialmente ideológicos, con ideas y extasiados de hacer una revolución, con la palabra por supuesto. Más allá de algunos errores en los procedimientos legales en el desarrollo del encuentro, todo resultó como se tenía previsto.

 

Para comenzar con los llamativos detalles que desatan este artículo, vale transparentar que prepondero la organización estratégica para conquistar los objetivos, pero de unos cuantos sectores que buscaban  tomar ventaja en la selección de Congresales Nacionales y las autoridades de la nueva Comisión especial que se creó. Como se dice en el barrio “estaba todo muy bien cocinado”, tanto como el pernil que compartieron al finalizar.

Los únicos que le dieron color y calor al evento fueron los jóvenes  que integran los grupos liderados por Valeria Navamuel de “la Campora” y  Belén Flores de  “Gloriosa JP”. Cada grupo portaba banderas, cantaban y denotaban entusiasmo por mostrarse, no como juventud unida, sino  resaltar su sector y bandería. Posición que no hace más que dividir al conjunto.

Es claro que no dejan de existir los personalismos, conllevando a una falta de unidad y a la pérdida parcial de una identidad partidaria.

Otro aspecto a destacar, fue el malestar en secreto a voces que generó la presencia de Matías Assenatto, el ex presidente de la Juventud Radical y actual autoridad del Frente Plural. También causó intriga y sarcasmos por la visita al evento de la Ministra Pamela Calletti. Dos figuras que una vez finalizado el acto, y ausentes los cuestionados, florecieron las críticas y malestares. En este mismo sentido, la ausencia de Urtubey e Isa como  autoridades principales llamó la atención y dejó el interrogante ¿asume una JP huérfana? De todas manera lo planteado hasta aquí no deja de ser solo es un detalle…

Aquello que dejó de ser un detalle y pasó a ser un aspecto importante de análisis y critica (en la totalidad de su significancia), es sin dudas es el rol de la PJ, el lugar que ocupan, su protagonismo reducido, la división que posee por personalismos y su eterno respeto y adhesión al verticalismo partidario.

Divide y reinaras

Son cientos de jóvenes los que integran la JP. Parece ser requisito forzoso pertenecer a alguna de las agrupaciones. “si perteneces a alguna de estas agrupaciones, tiene que ser la que tenga a la mejor conducción, es decir al hijo/a de quien tenga mayor cargo dentro del partido”, cuenta un militante. Tenes que elegir entre “la JP Activa” de Evita Isa; la “Gloriosa JP” de Belén Flores; “la Ragone” de Godoy; “Juventud 17 de Octubre” de Kosiner;  “Descamisados”; “La Campora” de Valeria Navamuel; entre otras más que de seguro son manejadas por adultos.

Son tantas líneas que el dicho de “el pj no se divide, se multiplica” resulta verdadero en la teoría, pero en la práctica cuesta entenderlo. Quienes integran estas agrupaciones no ponen en manifiesto que la juventud es una sola y por ello deben dejar las internas y afrontar que tienen mayores problemas. Algunos se niegan a reconocer al joven Katsinis como su conductor y presidente de la JP Salta (lo vinculan a Eduardo Sylvester, “el nuevo y acaparador del PJ”), otros simplemente se sienten indiferentes de quienes figuren  en papeles, con tal cuenta con una agrupación en la que es jefe.

Verticalismo de ayer, hoy ¿y siempre?

Si algo caracterizó siempre al PJ es el verticalismo, sumando la imposición y falta de discusión que se presenta hace más de una década. Un ejemplo de esto es como los jóvenes asienten las decisiones de los adultos o de su líder eventual, cada dos años,  cuando el partido se aboca a enfrentar una contienda electoral.

En los tiempos de Juan Carlos Romeros existía una JP sumisa sin protagonismo, menos  en las decisiones en tiempos electorales. Se hacía oídos sordos y apoyaba a quien el jefe máximo designaba como candidatos.  Eran sencillamente los peones, pegatineros  e inocentes útiles.

Hoy, la historia varia en pocos aspectos, con Juan Manuel Urtubey el protagonismo de la JP traspasó los muros de la sede: se comenzaron a mediatizar, realizan actividades sociales y de formación política. De hecho, cualquiera pudo tomar la iniciativa de presentarse y disputar el liderazgo de ese espacio. Aunque posiblemente ganara quien más apoyo de los adultos tenga.

Pero existe algo que continua vigente, los jóvenes no  cuentan con el apoyo para disputar espacios de mayor interés, tales como los legislativos. Solo aquellos con los suficientes padrinos políticos lograron ascender y disputar lugares en comicios. Incluso, Evita Isa fue la única que pasó de presidenta de la JP a Diputada Nacional. Es un caso aislado, no fue decisión del conjunto de los jóvenes que ella fuera candidata, eso seguro. El  resto de los jóvenes compadecen las decisiones en silencio, en pequeños grupos, sobre la conducta de su líder  que priorizó figuras externas al partido para simular la existencia de figuras comprometidas con la vida política y la realidad de la provincia.

Para mayor argumento, en el Congreso que desarrolló la JP Salta, debieron conformar una “Comisión Especial Elecciones 2015”, con el fin de organizar las estrategias de acción para promover la “lista oficial”. Pero también para jerarquizar el pedido a los adultos de dejarlos tomar protagonismo alguno en la campaña electoral. Si fuera una estructura orgánica, no habría necesidad de “gritar que existen”, buscando demostrar legitimidad como juventud que son. El verticalismo al que se someten es histórico, al igual que la desesperación de centenares de jóvenes idealistas con ganas de salir al mundo y reivindicar con hechos al peronismo, su doctrina y la triada que pregonan.

Militando por candidatos  ajenos

En los últimos años se visualiza a una JP que adhiere fervientemente a las decisiones que toman las autoridades, en el seno de los mayores. Con la llegada de Urtubey al PJ claramente la juventud toma protagonismo externo, no así interno, en la toma de aquellas decisiones que le permitan conquistar más voluntades de otros jóvenes apartidarios. “Para convencer, primero hay que estarlo”, consigna básica para futuras conquistas ideológicas.

Esta juventud salió a militar por candidatos que aparecían como paracaidistas, que jamás compartieron un espacio dentro del partido e incluso no condecían con los principios políticos que resaltan ellos. Algunos de esos nombres son Milagros Patrón Costas, quien de ser autoridad de la Sociedad Rural a Diputada provincial; Fernando Yarade, el candidato que más les costó hacer ganar como Diputado Nacional; Rodolfo Urtubey y Cristina Fiore, dirigente individualista del Partido Renovador que junto al hermano del Presidente del PJ los salieron a promover; Eduardo Sylvester, nuevo en la vida política y ex funcionario provincial, que luego de una interna quedó en segundo término –será por esto que solo ingresó uno solo por el PJ en las generales-; y la última adquisición es Javier David, renunció al PJ, actualmente es presidente de otro partido, y pese a esto hoy es el bendecido por el PJ para liderar dos boletas en un mismo año.

No deja de ser una observación de como  se ve a la JP. Esperando algún día se diriman las diferencias internas y busquen posicionar la voluntad del conjunto de jóvenes de toda la provincia que está ansioso por aportar ideas, adoctrinar y  no de acomodarse en un cargo en el gobierno.

 

Fuente: Primero Salta