Ellas existen, no forman parte  ni son defendidas por los Observatorios de violencia de géneros. Recurren a un trabajo ilegal como forma de subsistencia. No son muchas las personas que hablan de su situación, pero si son miles quienes las solicitan y generan demanda. Se sabe que existe más de una zona roja en la ciudad y que el negocio no se busca cerrar, solo cuestionarlo.

Indiferencia, pudor, moralismo, prejuicios, persecución, hipocresía, discriminación, exclusión y demanda son las palabras con las que conviven miles de salteño/as al hablar de Mujeres Trans. Y los poderes del estado aun no resuelven su situación.

Sin demanda no hay oferta. El ejercicio de la prostitución resulta ser un negocio. Quienes la ejercen pueden llegar a ganar desde  500 a 2000 pesos por noche. Quedando demostrada una tacita hipocresía social, pues son en su mayoría hombres que optan por demandar estar con ellas, para luego desconocer su existencia.  

Las mujeres trans han arrasado con el negocio en las calles. Se comprobó que de cada 10 mujeres 6 son del colectivo trans. Y en preferencia estas últimas son las más demandadas.

En Salta no se suele hablar de zonas rojas, negando la existencia de ocho zonas rojas que actualmente albergan a centenares de ellas, quienes no encuentran otra salida para vivir que la prostitución.

En un día tan especial para las mujeres hay quienes no son, ni se sienten incluidas. “El colectivo Trans sigue siendo muy discriminado. Hay una Ley de género que no se respeta ni cumple en la provincia. Es muy difícil la inclusión laboral y la realidad nos pega a nosotras que somos las damnificadas. Solo pedimos ser escuchadas y una solución”, expresaba a PrimeroSalta, Daniela Funes, referente de la organización Mujeres Trans Autoconvocadas de Salta (MTS).         

MTS se encuentra invitando a reuniones a los presidentes de los diferentes bloques. Esperando madures por parte de los ediles, pidiendo que no tomen el tema de la zona roja y su realidad con prejuicio. Simplemente esperan ser escuchadas, al respecto de la vivencia personal de cada una como mujeres que por su condición se sienten excluidas del sistema y optan por ejercer la prostitución en la vía pública como única alternativa.

Dentro de esa realidad se encuentran, denuncia Daniela, los episodios de violencia y abuso de poder por parte de la policía. El último episodio lamentable se suscitó hace una semana en la periferia del Hogar Escuela, donde el equipo de choque  GOPAR –Grupo de Operaciones Policiales de Alto Riesgo- descendieron de sus camiones y comenzaron a disparar a todas sus compañeras que se encontraban en el lugar. La situación no pasó a mayores porque se encontraba un periodista, quien filmó el momento. “Sí no se encontraba el periodista podrían haber resultado más chicas baleadas, seguramente habría sido peor el accionar del GOPAR”, exclamó.

 Este es uno de los puntos que lograron plantearle al Secretario de El secretario de Derechos Humanos de la Provincia, Federico Uldry. El funcionario quedó en buscar respuestas por parte de su par de Seguridad.

En la ciudad de Salta existen más de 200 chicas trans trabajando en la calle, distribuidas en las ocho zonas rojas que existen. ¡Sí! Actualmente existen esa cantidad de zonas desperdigadas en toda la ciudad: Hernando de Lerma, Villa Soledad, el Parque San Martín, el Hogar Escuela, calles Mitre y Zuviria al 2000, Monumento al Quirquincho en zona norte y en Micro Centro capitalino.

Al hablar de la factibilidad de la constitución de una zona roja, Funes ve a los concejales un tanto temerosos y prejuiciosos: “están viendo que se lo toma  al tema desde puntos morales. Me parece que los ediles tendrían que estar para darles soluciones a los vecinos de capital. Este es un problema tanto para los vecinos que tienen perjuicios de tener la prostitución fuera de sus casas, como para las compañeras que es el único medio de vida que tienen".

Muchas chicas siguen cayendo en la prostitución, ellas prefieren que se concentren todos estos puntos en uno solo. De esta manera conseguirían “no ser reprimidas por la policía y que por lo menos la policía no les den palos”.

Mientras tanto se dilata el tema. Lleva más de diez años siendo debatido en el recinto del Concejo Deliberante. Los legisladores provinciales se deslindaron responsabilidades propinando una Ley que prohíbe la prostitución, aunque en un apartado, dejan librada la única posibilidad de existencia mediante una zona roja definida por cada municipio.

Tras años de discusión es imposible no concluir que: bajo ningún punto de vista un legislador o del ejecutivo se van a jugar en implementar un proyecto (zona roja) hasta no tener garantías que pueda resultar favorable y aceptado por los cleros religiosos, que algo también tienen de incumbencia.

Fuente: PrimeroSalta